La dramática caída del gigante petrolero de México
Pemex, que alguna vez fue un gigante petrolero mundial, ahora está agobiada por la deuda y la caída de la producción. El apoyo del gobierno mexicano a Pemex ha tenido un alto costo. Pemex enfrenta desafíos tanto para abordar las preocupaciones ambientales como para atraer inversiones.

Las dificultades de Pemex: deuda, apoyo gubernamental y un futuro desafiante
Alguna vez una de las compañías petroleras más exitosas del mundo, la empresa estatal mexicana Pemex se ha ido endeudando cada vez más en la última década, sobreviviendo solo mediante la búsqueda de operaciones petroleras en aguas someras más baratas y recibiendo rescates gubernamentales. Se espera que la recién elegida presidenta de México, Claudia Sheinbaum, continúe apoyando los ambiciosos planes de petróleo y gas del presidente Andres Manuel Lopez Obrador (AMLO) a pesar de los fracasos de Pemex, además de añadir capacidad de energía renovable. Sin embargo, tras años de fallas de seguridad y problemas financieros continuos, muchos se preguntan cuánto tiempo podrá mantenerse a flote la gigante de petróleo y gas de México.
México ha dependido durante mucho tiempo de la producción de petróleo y gas para obtener ingresos, con 5.978 mil millones de barriles de reservas probadas de crudo y una tasa de producción de alrededor de 1.8 millones de barriles por día (bpd). Pemex ha sido un actor clave en la industria petrolera de México, especialmente cuando AMLO limitó la participación extranjera en el mercado energético del país mediante políticas de nacionalización. A pesar de esto, el gobierno ha invertido fuertemente en Pemex mientras se hundía cada vez más en la deuda. Desde 2019, el retorno de la inversión gubernamental en Pemex ha caído a solo 1.4 pesos por cada peso invertido, en comparación con 5.7 pesos entre 2015 y 2018, y significativamente más en años anteriores.
Bajo la administración anterior de Enrique Peña Nieto, el gobierno buscó poner fin al monopolio de Pemex en la industria petrolera de México, reduciendo la necesidad de actividades de exploración riesgosas al atraer una mayor inversión privada. Sin embargo, el presidente AMLO buscó hacer a México más autosuficiente mediante la nacionalización de gran parte de su industria energética. Esto incluyó el desarrollo de la nueva refinería de petróleo Dos Bocas en Tabasco, operada por Pemex, que se espera que aumente la capacidad de refinación de crudo de México y proporcione una mayor seguridad energética. Considerando que las seis refinerías existentes del país operan actualmente con solo el 50 por ciento de su capacidad, esto podría ofrecer un gran impulso. Sin embargo, se espera que esto conduzca a una reducción de los ingresos petroleros, ya que México dejará de exportar una parte significativa de su crudo. El gobierno de AMLO ha invertido aproximadamente 53 mil millones de dólares en dinero público en combustibles fósiles y ha ofrecido 25 mil millones de dólares en recortes de impuestos.
Una de las principales razones de la caída de los ingresos de Pemex es la disminución de la producción de petróleo en las últimas décadas. Antes uno de los cinco principales productores de petróleo, Pemex ha salido de los 10 principales productores de crudo a nivel mundial en la última década. Gran parte de este declive se debe a la falta de inversión en las operaciones petroleras en los últimos años. Durante años, el gobierno utilizó los ingresos del petróleo y el gas de manera irresponsable en lugar de implementar reformas fiscales para apoyar el desarrollo de nuevos activos, lo que obligó a Pemex a pedir prestado. Pemex es ahora la compañía petrolera más endeudada del mundo, con una deuda de alrededor de 102 mil millones de dólares, equivalente a aproximadamente el 7 por ciento del PIB de México. Aunque todavía obtiene ganancias en sus actividades de exploración y producción, sus operaciones de refinación están sufriendo pérdidas. Debido a sus malos registros financieros, las agencias de crédito han rebajado la calificación de Pemex, lo que hace que sea más caro para la empresa pedir prestado.
A pesar de estos desafíos, se espera que la presidenta Sheinbaum continúe apoyando las iniciativas de petróleo y gas de AMLO, mientras también se enfoca en expandir la capacidad de energía renovable de México. El futuro de Pemex sigue siendo incierto, con problemas financieros continuos y preocupaciones de seguridad que proyectan una sombra sobre sus operaciones. La pregunta sigue siendo: ¿cuánto tiempo puede mantenerse a flote Pemex en estas condiciones desafiantes? A Pemex le preocupa cada vez más que la conciencia sobre el cambio climático pueda obstaculizar sus perspectivas de inversión, ya que muchos bancos e inversores se desinvierten de la industria de los combustibles fósiles. En 2022, Pemex reconoció que las "limitaciones del financiamiento ESG" representan una amenaza significativa, junto con la "aceleración de la transición energética que está reduciendo el mercado para el crudo y los productos de Pemex". Para mitigar estas preocupaciones, Pemex lanzó su primera estrategia ESG este año, con el objetivo de atraer inversores a pesar de su precaria situación financiera. La empresa se ha comprometido a lograr cero emisiones netas de carbono para 2050 y logró reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 2.3 por ciento entre 2021 y 2022. Pemex planea asignar entre el 10 y el 14 por ciento de su gasto de capital anual a su estrategia de sostenibilidad.
Sin embargo, el historial de sostenibilidad de Pemex se ve empañado por sus continuas actividades de quema de gas, lo que convierte a Pemex en uno de los mayores infractores del mundo. En 2022, México ocupó el séptimo lugar mundial en quema de gas, y fue el décimo mayor emisor de metano en 2021. A pesar de estos problemas, Pemex tiene el potencial de atraer más inversiones si reduce la quema de gas y se diversifica hacia la energía renovable y la minería de minerales críticos.
La recién elegida presidenta Claudia Sheinbaum tiene planes ambiciosos para Pemex, con el objetivo de aumentar la producción de 1.5 millones de barriles por día (bpd) a 1.8 millones de bpd. Sigue siendo incierto si el gobierno absorberá 40 mil millones de dólares de la deuda de Pemex para apoyar su expansión en actividades petroleras y posibles incursiones en energía renovable y minería de litio. Atraer la inversión extranjera dependerá en gran medida de los esfuerzos de Pemex por descarbonizar y mejorar sus prácticas ESG.
Si bien hay cierta esperanza para el futuro de Pemex, varios desafíos se interponen en el camino de una recuperación exitosa. La capacidad de la empresa para adaptarse al cambio global hacia la sostenibilidad y asegurar las inversiones necesarias será crucial para su viabilidad a largo plazo.
